Tendencias Nº 003 Otoño
La moda no es sólo ropael arte de las capas
El otoño es la única estación que permite llevar tres conjuntos en el mismo día. También la que más castiga la improvisación.
Se acerca el otoño y con él la única estación del año en la que la ropa se puede construir por capas de verdad. En verano llevas una prenda y en invierno llevas abrigo; en otoño llevas tres cosas a la vez y cada una tiene que funcionar sola, porque a las dos de la tarde te vas a quitar dos.
Cómo se construye una capa
Tres niveles y una regla: cada nivel debe poder ser el último. La base va pegada al cuerpo y gestiona la humedad, así que algodón, lino o merino, nunca sintético liso. La capa intermedia aporta el calor y es la que más se ve durante el día: camisa gruesa, punto fino, chaleco. La exterior corta el viento y el agua, y es la que puede ser la más barata de las tres.
El error habitual es invertir todo el presupuesto en la capa exterior y dejar la intermedia al azar. Es al revés: el abrigo se lleva puesto cuatro horas al día y la capa intermedia, doce.
Los tejidos que combinan bien
Lana con algodón, lino con punto fino, franela con denim. Lo que no funciona es mezclar dos tejidos con mucho cuerpo, porque el volumen se suma y el conjunto se vuelve un bulto. Si la capa intermedia es gruesa, la exterior tiene que ser lisa y sin forro acolchado.
El color en otoño
Es la estación de los tonos apagados y profundos, y no por gusto sino por luz: con el cielo cubierto los colores saturados se ven duros y los apagados ganan. Burdeos, verde botella, camel y gris topo funcionan entre sí sin pensarlo, y admiten una sola pieza de color vivo como acento.
Si quieres ver la diferencia con la otra mitad del año, compara con las tendencias 2015 otoño invierno: el esquema de color de esa temporada sigue siendo el esqueleto de casi todos los otoños posteriores.
Del verano al invierno sin comprar de más
Casi todo el armario de verano sirve en otoño si tienes resueltas tres piezas: un punto fino de media estación, una camisa gruesa y un abrigo ligero. Con esas tres, el vestido de verano se lleva con medias y botas, la camiseta pasa a ser capa base y el pantalón ancho gana un jersey encima.
Lo que no sirve es comprar en septiembre lo que se necesitaba en julio. Es el mes en el que más ropa innecesaria entra en el armario, porque la tienda ya ha cambiado el surtido y la cabeza todavía va con retraso.
Cuándo comprar cada cosa
El abrigo, a final de temporada y del año anterior, cuando el precio ha bajado y el modelo sigue siendo el mismo. El punto, al principio del otoño, porque es lo primero que se agota en las tallas centrales. Y el calzado, en cuanto lo veas: es la pieza que menos se rebaja y la que más se nota mal elegida.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas capas son demasiadas?
Tres suele ser el límite práctico, cuatro si una es muy fina. Más allá de eso el movimiento se resiente y el conjunto pierde línea. La señal de que te has pasado es que no puedes cruzar los brazos con comodidad.
¿Se puede llevar ropa de verano en otoño?
Casi toda, si añades medias, punto y calzado cerrado. Las excepciones son los tejidos muy calados y los tirantes finos sin nada encima, que se ven fuera de sitio incluso si la temperatura acompaña. El resto es cuestión de combinación, no de calendario.
¿Qué prenda de otoño merece más inversión?
La capa intermedia, y casi nadie lo hace. Un punto de buena lana en un color neutro se lleva más horas al año que cualquier abrigo y es lo que se ve en interiores, que es donde pasas la mayor parte del día.
¿Por qué el otoño sienta bien a casi todo el mundo?
Por la luz y por las capas. La luz difusa de otoño es más favorable que el sol directo del verano, y las capas permiten equilibrar proporciones: alargar con una línea vertical, marcar cintura con un cinturón, compensar volumen arriba con una silueta estrecha abajo.