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Guías Nº 021 Fibra

Cómo cuidar la lanalavado, secado y guardado sin encoger nada

La lana no se estropea por lavarla sino por lavarla mal. Qué provoca el encogimiento, por qué el agua caliente no es el único culpable y cómo se guarda una prenda ocho meses sin sorpresas.

Jersey de lana doblado en plano sobre una toalla blanca, junto a un cepillo de cerdas suaves y un peine para pelusas.
La lana se seca en plano y sobre toalla: colgada, el propio peso del agua deforma el hombro.

Por qué encoge una prenda de lana

La fibra de lana está cubierta de escamas microscópicas orientadas en una dirección. Cuando la fibra se moja, se calienta y además se mueve, esas escamas se abren y se enganchan entre sí de forma irreversible. El tejido se cierra sobre sí mismo, gana grosor y pierde superficie, y eso es lo que se percibe como encogimiento.

Los tres factores tienen que darse juntos. Agua caliente sin agitación encoge poco; agitación en frío encoge poco; los dos a la vez encogen mucho. Por eso un jersey sobrevive a un lavado a mano en agua tibia y no sobrevive a un ciclo corto de lavadora en frío con centrifugado alto, aunque la temperatura del segundo sea menor.

El detergente importa más de lo que parece

Los detergentes de uso general llevan enzimas que atacan proteínas, y la lana es una proteína. Una sola dosis no arruina la prenda, pero el uso repetido la deja áspera y sin recuperación elástica. Un detergente específico para lana o uno de pH neutro sin enzimas evita el problema y no cuesta más por lavado.

El suavizante es innecesario y contraproducente. Deposita una película sobre la fibra que reduce su capacidad de absorber humedad, que es justamente la propiedad por la que se compra una prenda de lana.

Lavado, secado y guardado

El lavado a mano funciona con agua a temperatura ambiente, la prenda sumergida sin frotar y sin retorcer, y un aclarado a la misma temperatura. El cambio brusco de temperatura entre el lavado y el aclarado provoca encogimiento aunque ambas aguas sean templadas, así que conviene igualarlas.

Para retirar el agua, la prenda se presiona entre dos toallas, nunca se escurre. Después se seca en plano, extendida sobre una superficie horizontal y con la forma recolocada a mano. Colgada, el peso del agua estira los hombros y el resultado es permanente.

La lana casi nunca necesita lavarse tan a menudo como se cree. La fibra expulsa el olor al airearse, así que una noche colgada en un sitio ventilado resuelve la mayoría de los usos y evita un lavado, que es siempre el momento de mayor riesgo. Para una prenda de uso semanal, tres o cuatro lavados por temporada suelen bastar; las manchas puntuales se tratan en seco y en el sitio, sin meter la prenda entera en agua.

Bolitas y cepillado

Las bolitas no son un defecto del tejido sino fibras cortas que salen a la superficie por el roce, y aparecen sobre todo en los primeros usos. Se retiran con una maquinilla específica o con un peine de bolitas, siempre sobre la prenda seca y en plano. Cortarlas con tijera deja la fibra abierta y multiplica las siguientes.

Para guardar, la prenda va doblada y nunca en percha, dentro de una funda de tela que respire y no de plástico. La polilla busca fibra sucia, así que la prenda entra limpia al armario; el cedro y la lavanda ayudan pero no sustituyen al lavado previo. Otras fibras se guardan de otra manera, y la sección de guías de cuidado de la ropa recoge el criterio para cada una.

Preguntas frecuentes

¿Se puede lavar la lana en la lavadora?

Solo en un programa específico de lana, con centrifugado al mínimo o desactivado. El riesgo no es la temperatura sino la combinación de agua, calor y agitación; el centrifugado alto es la parte que más encoge.

¿Por qué no hay que colgar un jersey mojado?

Porque el agua pesa y estira el tejido desde el hombro hacia abajo, y la deformación no se recupera. La lana mojada se seca en plano, con la forma recolocada a mano.

¿Sirve el detergente normal para la lana?

No conviene. Los detergentes generales llevan enzimas que atacan proteínas y la lana lo es. Con el uso repetido la prenda queda áspera y pierde recuperación elástica.

¿Las bolitas indican que la lana es de mala calidad?

No necesariamente. Son fibras cortas que salen por el roce y aparecen sobre todo en los primeros usos. Se retiran con maquinilla o peine sobre la prenda seca; cortarlas con tijera empeora el problema.